Ascenso a Brigada de un Sargento Primero sin cumplir el tiempo de mando requerido al efecto.

En ocasiones los errores y/o la inactividad de la Administración, o su actuación lenta, benefician al administrado, como en el supuesto que exponemos hoy.

Se trata de un Sargento 1º de Artillería Antiaérea y de Costa del Ejército de Tierra que tiempo atrás había sido declarado apto con limitaciones como consecuencia de unas lesiones sufridas en acto de servicio. A resultas de ello, no podía ocupar vacantes en las que se cumpliera el tiempo de mando exigido para el ascenso al empleo de Brigada.

Encontrándose en esta situación fue promovido al empleo de Brigada mediante resolución 562/11137/07, de 17 de julio. Dos días más tarde se anuló esta resolución por «apreciarse error material en la misma».

Puesto en contacto el indicado Suboficial con esta firma para hacernos partícipes de tal situación, entendimos que la resolución de ascenso a Brigada resultaba favorable para el interesado y, por lo tanto, no podía ser anulada mediante una simple rectificación de errores, requiriendo al efecto un procedimiento de revisión de oficio (concretamente a través de la denominada declaración de lesividad, regulada en el artículo 103 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común).

Por ello, instamos la revisión de oficio de la resolución que anulaba el ascenso, a lo que accedió el Ministerio de Defensa. Durante la instrucción del expediente de revisión de oficio se requirió el preceptivo dictamen del Consejo de Estado (art. 102.1 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre), órgano que se mostró favorable a acordar la nulidad de la resolución por la que se dejó sin efecto el ascenso a Brigada.

El expediente de revisión de oficio finalizó mediante resolución de la Ministra de Defensa en la que reconoce que el error en que incurrió la Administración «supuso una inadecuada valoración de los requisitos necesarios para el ascenso del interesado al empleo de Brigada, relacionados con los puestos en los que había servido, con repercusión en los derechos de la carrera del solicitante», por lo que no cabe subsumir en la categoría de error material o de hecho la irregularidad en la que incurrió la resolución que acordó el ascenso.

En consecuencia, el procedimiento que debió de haber utilizado la Administración era el ya citado de lesividad (art. 103 de la Ley), en lugar del de rectificación de errores del art. 105.2.

Por todo ello, la resolución declara la nulidad del acto por el que se anulaba el ascenso, confirmando así al citado Suboficial en el empleo de Brigada.

Ciertamente, la Administración podría haber iniciado un procedimiento de declaración de lesividad para anular posteriormente ese ascenso a Brigada. Sin embargo, al haberse cumplido ya cuatro años desde el dictado de la resolución de ascenso (art. 103.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre), ha precluido la posibilidad de adoptar dicha declaración de lesividad, quedando definitivamente confirmado el ascenso.

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