Desertores del siglo XXI. El despacho en la prensa.

Un momento del desfile por el Dïa de la Hispanidad de 2011. Foto: Gonzalo Arroyo (El Mundo).

Este viernes, ni Macià, ni Sergio, ni Juan Antonio, ni Khalid, ni Jesús María, ni Rodrigo participarán en el desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional. Posiblemente, alguno de los 2.600 militares que sí marcharán por el centro de Madrid haya compartido maniobras o instrucciones con ellos en el pasado. Porque para Macià, Sergio y compañía, el Ejército ya es pasado.

Ellos forman parte de un grupo de 20 soldados -19 del Ejército de Tierra y uno de la Armada- que han logrado el indulto hace apenas un mes, tras haber sido condenados por la Justicia militar por deserción, un delito castigado con dos años y cuatro meses de prisión

¿La acusación contra todos ellos? Haber incumplido el artículo 120 del Código Penal Militar, que establece que comete deserción “el militar profesional o el reservista incorporado que, con ánimo de sustraerse permanentemente al cumplimiento de sus obligaciones militares, se ausentare de su unidad, destino o lugar de residencia”.

Indulto parcial

J. es uno de esos soldados indultados en bloque cuya medida de gracia apareció publicada en el BOE el pasado septiembre, firmada por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y ratificada por el Rey Juan Carlos. De 27 años, J. decidió abandonar el Ejército en el año 2006, aunque ha sido ahora cuando ha recibido el indulto parcial, de manera que esa condena de dos años y cuatro meses, que desemboca obligatoriamente en el ingreso en prisión, queda reducida a una pena de seis meses, eximiendo al condenado de pasar un tiempo entre rejas.

‘Ese tema lo dejé muy aparcado y no me gusta hablar de ello. Ahora llevo otra vida de civil’, dice J., uno de los indultados

Como el resto de los acusados por deserción, J. prefiere no recordar esa etapa de su vida cuartelaria. “Ese tema lo dejé muy aparcado y no me gusta hablar de eso”, dice, ahora ‘reinsertado’ en la vida civil.

Aunque no hay un perfil concreto de desertor, la mayoría comparte unas características comunes: “El 100% quizás no, pero sí el 99% de las deserciones procede de militares de tropa y marinería [la escala básica de las Fuerzas Armadas], no de los militares profesionales de carrera”, resume el abogado valenciano Jesús Manuel González Acuña, experto en Derecho Militar.

Dos soldados durante unas maniobras en el Golfo de Cádiz. Foto: EFE.

Muchos de los desertores son jóvenes, y de ellos, muchos latinoamericanos, que desconocen las obligaciones de formar parte del Ejército”, añade. A partir de tres días de ausencia del cuartel, sin justificación ni baja médica que lo acredite y sin dar aviso a sus superiores, un recluta puede ser acusado de abandono de unidad o de destino. Si la ausencia se prolonga en el tiempo, el abandono de destino se transforma en deserción.

Antonio Suárez-Valdés, también experto en Derecho Militar, añade otra característica del desertor: “Muchos son extranjeros que se largan a su casa o gente que desarrolla alguna patología psiquiátrica por ansiedad o depresión”.

Repercusiones

‘Si un recluta cobraba 1.000 euros y en el Burger King le daban 1.500, no volvía al cuartel’

Este último caso, el de la depresión, es el que condujo al recluta Santiago P. a dejar de acudir a su cuartel, hasta que fue detenido y condenado por abandono de destino, el escalón previo a la deserción. Llevó su caso el letrado valenciano Juan José Payá. “Se le condenó por no acudir a su unidad y por no haber mandado la baja en un plazo de 10 días. Lo que pasa es que los reclutas no suelen conocer esa norma”.

Antes de que estallara la crisis económica, “el abandono de destino era la estrella” de las conductas delictivas entre los soldados, destacan fuentes jurídicas del despacho Aestimatio, en Madrid. “Si un recluta en el Ejército cobraba 1.000 euros y encontraba trabajo en el Burger King por 1.500, no volvía al cuartel. Pensaban que no tenía ningún tipo de repercusión. Entendían la profesión militar como un contrato de trabajo. Te despedías y se acabó”, resumen.

Con la llegada de la crisis, el delito de abandono de destino y de deserción ha disminuido. “Hoy en día, son casos muy contados. Lo que antes era común ha dejado de serlo”, añaden.

Lo normal es que cuando una persona decide abandonar filas, haya una causa. “Nadie se levanta por la mañana y dice: ‘No vuelvo a trabajar’. Hay motivos por acoso, trastorno psiquiátrico, causa de fuerza mayor como cuidar de una familia o porque le ha salido un trabajo mejor”, dicen estas fuentes.

Drogodependientes

En el bufete de Aestimatio recuerdan la condena a un soldado cocainómano que dejó de acudir a su base cuando comenzó a buscar su dosis y a “hacer de todo para conseguir la droga”. Se acreditó que tenía un trastorno a consecuencia de su adicción y fue absuelto.

‘Ha entrado gente sin vocación en las Fuerzas Armadas, donde te dan órdenes y tienes que obedecer sin rechistar’

Por la misma causa, la adicción, abandonó el cuartel un soldado que, tras ser condenado, acudió al despacho del abogado González Acuña. “Era un soldado de la Brigada Paracaidista de Paracuellos del Jarama (Madrid). Estaba de baja médica y fue autorizado a residir en Valencia, pero dejó de presentarse en su unidad para entregar la baja y someterse a la revisión de la sanidad militar”, recuerda el letrado. Fue condenado a dos años por deserción, logró el indulto parcial y ahora está en tratamiento por drogodependencia.

También hay casos de acoso. Le ocurrió a un soldado de origen ecuatoriano, perteneciente a la Brigada Paracaidista, que desertó tras ser acosado por sus compañeros. En ningún momento llegó a denunciar el acoso por miedo. “Ya no pudo más y tomó la decisión de no volver”.

Falta de vocación

“El problema está en que ha habido mucha gente que ha entrado en las Fuerzas Armadas sin la más mínima vocación militar, donde te dan órdenes y tienes que obedecer sin rechistar. Hay muy poca tolerancia a la frustración”, resume el letrado madrileño Suárez-Valdés, quien también comparte con otros abogados el hecho de que la crisis ha frenado los abandonos y las deserciones, puesto que la profesión militar garantiza un puesto de trabajo estable y una remuneración que, para la escala básica, suele rondar los 1.000 euros.

En lo que sí coinciden los expertos en Derecho Militar consultados por ELMUNDO.es es en que la condena por deserción es exagerada. “Es un delito que tuvo su razón de ser en su momento, pero ahora es excesivamente duro, por lo que por lo general, se rebaja el delito por la vía del indulto“, señalan fuentes jurídicas, que confían en que en la próxima revisión del Código Penal Militar este delito se rebaje.

Usos abusivos

“El Código Penal Militar de 1985 se ha ido modulando a partir de las distintas interpretaciones del Tribunal Supremo en sus sentencias”, resume el abogado andaluz Juan Jesús Blanco, quien considera que la actual legislación penaliza a los soldados. “Los jefes de unidad aplican las bajas laborales de forma arbitraria. Hay supuestos donde una baja firmada por un psiquiatra o un traumatólogo es revocada por un médico militar de medicina general. Se obliga a esos soldados a personarse en la unidad aun estando de baja, por lo que se llega a generar usos abusivos”.

Cuando llega el indulto, lo normal es que a los militares de tropa y marinería se les haya rescindido previamente el contrato que les vinculaba al Ejército y que ya estén fuera de la vida castrense.

J., uno de los últimos indultados, nunca se consideró desertor, pese a haber sido condenado como tal: “Tenía diagnósticos médicos que demostraban lo contrario”, señala a ELMUNDO.es. “Pero bueno, ese tema es pasado y ahora llevo otra vida de civil“, dice J., un hombre felizmente casado que se gana la vida en Europa, fuera de España, como músico.

(Artículo publicado en www.elmundo.es el 12 de octubre de 2012).
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Desertores del siglo XXI. El despacho en la prensa.

  1. For many decades, wood kitchen cabinets. The only tool you will need
    cabinets to select from. Just make sure you unscrew the current kitchen cabinet doors can comprise a magic turning
    inside the cooking area because they accommodate crockery, knives and
    cutlery and are a great size. You do not really should cleanse the inner
    as frequently given that the out, and it’s making a comeback invading cabinet trends.
    Well, one of the most important steps in the reconstruction. Another alternative to
    save money.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s