Procedimiento para la tramitación y resolución de iniciativas y quejas en las Fuerzas Armadas

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En el BOE  de hoy, 7 de abril de 2014, se ha publicado el Real Decreto 176/2014, de 21 de marzo, por el que se regula el procedimiento para la tramitación de las iniciativas y quejas relativas al régimen de personal y a las condiciones de vida que pueda plantear el militar.

Se trata del desarrollo reglamentario del derecho a plantear iniciativas y quejas relativas a dichos aspectos, reconocido en el artículo 28 de la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.

Las autoridades competentes para la resolución de las iniciativas y quejas son los jefes de unidad; el Director General de Personal y los jefes de los mandos o jefatura de personal de los ejércitos y el Subsecretario de Defensa.

Es importante señalar que las iniciativas y quejas deben estar relacionadas con el régimen de personal y las condiciones de vida, y no podrán referirse a política de seguridad y defensa, planeamiento y conducción de las operaciones militares, con el empleo de la fuerza ni con la tramitación y resolución de procedimientos administrativos o jurisdiccionales.

Y más importante para los interesados: su presentación no interrumpe los plazos de prescripción o caducidad de los procedimientos administrativos o jurisdiccionales y los acuerdos que resuelvan las iniciativas o quejas no serán susceptibles de recurso alguno.

El reglamento establece dos procedimientos distintos para iniciativas y quejas:

En primer lugar las iniciativas, concebidas como el derecho de cualquier militar de «plantear a título individual cualquier tipo de actuación, incluida la modificación de normativa, relativa al régimen de personal y las condiciones de vida». Se presentarán ante el oficial, suboficial mayor o cabo mayor designado al efecto por el jefe de unidad. La autoridad competente podrá citar al militar que haya planteado la iniciativa para ser oído, teniendo carácter voluntario dicha comparecencia y adoptará un acuerdo motivado -en el plazo de seis meses- que comunicará al interesado, al jefe de la unidad y a la autoridad que remitió el expediente.

En segundo lugar, las quejas, mediante las que el militar muestra «su disconformidad con cualquier aspecto del régimen de personal y las condiciones de vida». Se presentarán por conducto regular, «de buen modo» y verbalmente o por escrito. El superior jerárquico que reciba la queja, si es verbal, la pondrá por escrito y la elevará al jefe de unidad, quien la resolverá o, de no ser competente, la trasladará a quien corresponda.

Si ante el acuerdo que proceda, quien interpuso la queja considera que esta no ha sido suficientemente atendida, podrá presentar la misma directamente y por escrito al mando o jefatura de personal que le corresponda. Igualmente podrá dirigirse a dicha autoridad si, transcurrido un mes desde la fecha del acuse de recibo de la presentación de la queja, no ha sido contestada. En este supuesto hubiera sido de agradecer que el plazo del mes se computara desde la presentación de la queja, pues de lo contrario se deja en manos del obligado a responder la potestad de iniciar a su voluntad el cómputo de ese plazo (o, cuando menos, retrasarlo considerablemente).

Si el mando o jefatura de personal no se considera competente, elevará la queja al Jefe del Estado Mayor del ejército correspondiente o al Subsecretario de Defensa, en su caso.

El  mando o jefatura de personal, el Jefe del Estado Mayor del ejército correspondiente y el Subsecretario de Defensa deberán adoptar el acuerdo en el plazo de seis meses y notificarlo al interesando, informando de ello al jefe de unidad.

Es de prever que los informes que deben remitir con carácter anual los jefes de unidad, mando o jefatura de personal y el Subsecretario de Defensa, sobre las quejas e iniciativas que hayan recibido, constituirán una interesante herramienta para conocer y mejorar el régimen de personal y las condiciones de vida de nuestros militares.

El Real Decreto introduce, además, dos modificaciones normativas que nada tienen que ver con la materia objeto de regulación, pero que resultan de extraordinario interés para los posibles afectados:

a) Se modifica el Reglamento de evaluaciones y ascensos para ampliar de tres a cinco el número máximo de convocatorias para que los militares de tropa y marinería puedan acceder a una relación de servicios de carácter permanente.

b) Se modifica también el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Armadas, para reducir el tiempo de formación especifica de los aspirantes a los cuerpos comunes, en ciertos supuestos, pudiendo llegar hasta su total exención. Asimismo, se sustituyen las activaciones del reservista, respecto a la ampliación de compromiso, por una declaración escrita en la que conste su voluntariedad para ser activado.

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