El Tribunal Supremo confirma la condena de cinco meses de prisión a un comandante de la Guardia Civil por agresión a un agente

«La carga», de Ramón Casas i Carbó. Óleo. 1899.

«La carga», de Ramón Casas i Carbó. Óleo. 1899.

El Tribunal Supremo, mediante sentencia de 16 de enero de 2015, ha desestimado el recurso de casación interpuesto por un comandante de la Guardia Civil frente a la sentencia del Tribunal Militar Central que le condenó a la pena de cinco meses de prisión como autor de un delito consumado de abuso de autoridad, en su modalidad de maltrato de obra a un subordinado, del artículo 104 del CPM, con la accesoria de suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo, así como a indemnizar al  agente agredido con la suma de 1.000,00 € en concepto de responsabilidad civil.

Los hechos se produjeron el 29 de noviembre de 2011 en el cuartel de la Guardia Civil de Sueca (Valencia), cuando el ahora condenado ejercía, como capitán de la Guardia Civil, el mando de la Compañía con sede en dicha localidad. Encontrándose de paisano, observó como el agente que prestaba servicio de atención al ciudadano, haciendo uso de su descanso, se retiró momentáneamente para tomar un bocadillo. Al observar personas en la entrada del Cuartel, el mando pensó que se encontraban esperando a ser atendidas, por lo que al regreso del agente le reprendió en modo «elevado y áspero», sin permitir a este explicarle que tales ciudadanos se encontraban allí por otros motivos. Ante lo elevado de la discusión, el agente le pidió al capitán que no le gritara delante de otras personas, por lo que este ordenó que fueran a su despacho.

Una vez allí, se considera probado en la sentencia de instancia que el capitán se dirigió a su subordinado con expresiones como «Te vas a cagar, niñato de mierda», amenazándole con que  iba a dar un parte disciplinario y que se olvidara de promocionar de por vida, ante lo que el afectado respondió que no aguantaba más y se iba, pero el capitán le golpeó en la mano que sujetaba el picaporte, agarrando al guardia por el cuello con la mano derecha y golpeándole con la izquierda, con poca fuerza, en el pómulo derecho, soltándolo posteriormente mientras le decía «eres un mierda».

Tras estos hechos, el agente fue atendido en un centro de salud de Alzira, donde fue diagnosticado de ansiedad, «hematoma en el pómulo derecho, ligero edema en el dedo índice de la mano derecha y escoriación en el lado derecho del cuello, con marca de dedos», causando baja durante tres meses por «trastorno adaptativo mixto con sintomatología ansiosa y depresiva».

Presentada denuncia por el agente afectado ante el Juzgado de Guardia de Sueca, concertó los servicios de esta firma para dirigir la acusación particular.

El Juzgado de Instrucción nº 4 de Sueca incoó diligencias previas e impuso al oficial imputado una medida cautelar de alejamiento del perjudicado, lo que le supuso la imposibilidad de prestar servicio en su destino.

Planteado conflicto de jurisdicción entre el citado Juzgado de Sueca y el Juzgado Togado Militar Territorial nº 13 (Valencia), la Sala de Conflictos de Jurisdicción, mediante sentencia de fecha 29 de mayo de 2012, atribuyó la competencia a la jurisdicción militar.

El Tribunal Militar Central, mediante sentencia de 28 de abril de 2014 (de la que en su día dimos cuenta aquí), condenó al ahora comandante a la pena de cinco meses de prisión, con las accesorias legales, y a indemnizar a un agente del Cuerpo en la cuantía de 1.000 € en concepto de responsabilidad civil.

Acuartelamiento de Sueca. Foto: Google Maps

Acuartelamiento de Sueca. Foto: Google Maps

Recurso de casación

Frente a la sentencia condenatoria, el comandante interpuso recurso de casación, fundándolo en tres motivos:  vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, derecho fundamental a la presunción de inocencia y error en la apreciación de la prueba, basado en documentos obrantes en autos.

Respecto a los dos primeros -que la Sala funde en un único motivo a efectos metodológicos- aducía su defensa, sucintamente, la inexistencia de prueba de cargo válida, así como la queja de que la Sala de instancia «ha dado más valor probatorio, en los supuestos de contradicciones, a una serie de declaraciones realizadas en sede sumarial respecto de las llevadas a cabo en el acto del juicio oral».

La Sala rechaza ese primer motivo de casación porque «señala la sentencia de instancia que el conjunto de las testificales acredita “sin resquicio de duda” varios datos, entre los que aquí debemos destacar el hecho contrastado de que el Guardia Basilio no presentaba ningún tipo de señal o lesión antes de entrar en el despacho del Capitán y que, abandonado dicho despacho, en el incidente que se produjo a continuación en el patio del Acuartelamiento, tras salir ambos del Cuarto de Puertas, el Cabo Primero Eladio vio el dedo índice de la mano derecha del Guardia Basilio “hinchado y enrojecido”. Asimismo el Tribunal sentenciador establece como totalmente acreditado que “desde el patio se trasladó el Guardia Basilio a la oficina de atención del ciudadano, en la que el Guardia Jeronimo pudo ver que Basilio tenía el pómulo inflamado y marcas de dedos en el cuello” y que “de la oficina de atención al ciudadano fue el Guardia Basilio al Cuarto de Puertas y allí la Guardia Leonor observó las mismas lesiones”».

En definitiva, la Sala considera que el Tribunal de instancia contó con prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia que asiste al acusado.

El segundo motivo de casación (error en la apreciación de la prueba, basado en documentos obrantes en autos) se fundamenta por la defensa en las declaraciones de los peritos que intervinieron en el acto del juicio oral.

La Sala recuerda que la invocación de este motivo de impugnación debe sustentarse en «un documento auténtico, normalmente de procedencia extrínseca a la causa, que tenga tal consideración a efectos casacionales. Y a tal efecto no son hábiles para demostrar el error por esta específica vía de casación las pruebas de carácter personal, aunque pudieran estar documentadas, como las declaraciones de testigos y peritos.» Dicho de otro modo: la equivocación en la valoración de la prueba debe «encontrarse incontestablemente acreditada en un documento con valor casacional y autonomía probatoria». Al no tratarse las declaraciones de los peritos de documentos de dicho carácter, sino pruebas de carácter personal, afirma el Tribunal que «lo que pretende realmente [el recurrente] es volver a valorar la prueba pericial practicada en el acto del juicio, pretensión que no puede prosperar.»

En consecuencia, al rechazar los motivos de casación, confirma la sentencia condenatoria, declarándola firme.

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2 respuestas a El Tribunal Supremo confirma la condena de cinco meses de prisión a un comandante de la Guardia Civil por agresión a un agente

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