Saludo a la Guardia Civil

guardia civil torosHace escasos días, la lectura de una entrada en el blog del General Dávila me recordó una anécdota ocurrida durante los primeros días de mi servicio militar allá por 1986 y así lo publiqué en twitter.

Ahora, dada la época estival en que nos encontramos y la condición inhábil del mes de agosto, he creído oportuno que esta entrada sea más distendida de lo que resulta habitual en este blog, pero sin alejarnos de nuestro hábitat  natural: el personal de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, por lo que -aprovechando el recuerdo de esta anécdota- vamos a darle a la misma la difusión que creo que merece.

Como decía, me encontraba prestando el servicio militar cuando recibíamos una de las habituales clases de formación militar básica que se impartían según el programa de instrucción. En esta ocasión el tema a tratar era el saludo militar: como se efectuaba,  a quién/quienes, en qué momento…

El Sargento que impartía la charla relacionaba los empleos a los que se tenía obligación de saludar: a los generales, jefes, oficiales y suboficiales de todos los ejércitos; a los cabos primeros de tu Ejército; a los cabos de tu unidad… momento en que fue interrumpido por uno de los soldados presentes -puesto en pie,  en posición de firmes- con la pregunta: «Mi Sargento ¿y a la Guardia Civil,  a partir de que graduación se le saluda?».

El suboficial dejó sobre la mesa la ficha que tenía en sus manos a la vez que adoptó un tono grave de voz y, con semblante circunspecto, serio, dijo: «A la Guardia Civil se le saluda siempre, sin mirar las divisas»(*).

Esta frase, por sí sola, compendiaba el sentimiento de afecto y admiración que gran parte de la población española siente hacia la Guardia Civil. No en vano, por algo ostenta el título de Benemérita.

Más de treinta años después de aquella charla de formación,  las noticias diarias siguen viéndose pergeñadas de hechos que renuevan ese espíritu benemérito: solo en los últimos días hemos podido verles ora salvando la vida a una niña que se había atragantado con la comida, ora salvando a un camionero caído al mar. Y en muchos de los casos protagonizados por guardias civiles, estos se hallaban francos de servicio…

Las sucesivas oleadas del CIS también recogen ese sentir mayoritario del prestigio de la Guardia Civil, aunque yo prefiero poner el acento en los guardias civiles más que en la Institución, pues ni esta ni la Administración responden a sus profesionales como estos merecen: son el cuerpo de policía con menos medidas de conciliación, el peor pagado, el más reprimido disciplinariamente…

Por eso más que un ¡Viva la Guardia Civil! prefiero dirigir mi reconocimiento a los miles de guardias civiles que cada día pisan la calle para defender nuestros derechos y libertades, soportando un duro servicio para nuestra seguridad.

Hay algo que no ha cambiado para los guardias civiles desde su fundación, como reza en la Cartilla del Guardia Civil: «Será siempre un pronóstico feliz para el afligido»

(*) Me quedo con las ganas de publicar la identidad del Sargento, dado que carezco de autorización para ello. Pero si tuviera la suerte de que el mismo me leyera, debe saber que todavía le guardo respeto y admiración por su profesionalidad y bonhomía.
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