Quejas e iniciativas en el seno de las Fuerzas Armadas

Nos complace presentar a nuestros lectores a Carlos Moya Notario, recientemente incorporado a la plantilla de este despacho, quien en el siguiente artículo nos da a conocer el procedimiento para la presentación de quejas e iniciativas en el seno de las Fuerzas Armadas.

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El L-61 “Juan Carlos I” en Vigo. Foto: Contando Estrelas (CC BY-SA 2.0)

Vamos a tratar dos de las “herramientas” de las que disponen los miembros de las Fuerzas Armadas para tomar partido en el funcionamiento del servicio y por tanto, en su calidad de vida. Hay que decir que estas herramientas son altamente efectivas y al mismo tiempo son unas grandes desconocidas.

Estamos hablando de las quejas y de las iniciativas, que se enmarcan dentro del ámbito del derecho fundamental a la petición individual y colectiva que ampara a todos los españoles (como sabemos, para los miembros de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil solo derecho a la petición individual), consagrado en el artículo 29 de nuestra Constitución.

A su vez, el derecho a presentar quejas e iniciativas se contiene en la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, concretamente en su artículo 28.

No obstante, se puede considerar que su desarrollo reglamentario y por tanto más completo, es relativamente reciente, puesto que el procedimiento para la presentación de quejas e iniciativas se desarrolla por el Real Decreto 176/2014, de 21 de marzo, por el que se regula el procedimiento para la tramitación de las iniciativas y quejas relativas al régimen de personal y a las condiciones de vida que pueda plantear el militar (en adelante citado como el Reglamento).

Como evidencia el propio nombre del reglamento (y ha quedado señalado) el derecho a presentar tanto iniciativas como quejas ofrece un amplio abanico en cuanto a su objeto, puesto que tal y como se reafirma en el artículo 1 del reglamento, estas iniciativas y quejas tienen que estar relacionadas con el régimen de personal y las condiciones de vida de los militares. Por tanto, observamos que los militares pueden presentar tanto iniciativas como quejas en un amplísimo listado de asuntos, entre los que podemos citar la organización de los servicios, las condiciones de las instalaciones o residencias, medidas de seguridad, medidas de conciliación familiar o retribuciones, entre otras muchas.

Dicho esto: ¿por qué decíamos al principio que son muy efectivas? ¿Qué diferencia a una queja del parte que pueda elevarse al mando (por ejemplo)?

El Reglamento establece el trámite que se ha de seguir una vez que el militar ha presentado una iniciativa o una queja. Dicho trámite o procedimiento ha de ser seguido y respetado por el personal encargado de su tramitación, puesto que de lo contrario estarían incurriendo en posibles ilícitos disciplinarios. Esto último es idéntico a lo que ocurre con el procedimiento administrativo común, no obstante, el hecho que diferencia a las quejas y a las iniciativas del resto de trámites que inicien los militares es su alcance. Veamos un ejemplo:

Un militar que reside en una residencia logística, en cuya habitación hay una gotera decide elevar un parte al mando responsable de la residencia, o en su caso al Jefe de la instalación. Dicho parte llega al mando al cual se dirige y queda en manos de este tomar las medidas que considere oportunas, sin que trascienda, lo que deja abierta la posibilidad a que no se vea resuelto el problema. Por el contrario, el mismo militar decide presentar una queja por la gotera o una iniciativa para que la residencia sea trasladada a otro edificio, y lo hace de acuerdo con la forma y el procedimiento exigido por el Reglamento. En este caso por determinación de los artículos 9 y 13 del Reglamento, el Jefe de Unidad debería elevar un informe con la queja o iniciativa a la jefatura de personal correspondiente, informando de las medidas tomadas al respecto. La jefatura de personal correspondiente, a su vez elevará un informe con todas las quejas recibidas y las actuaciones realizadas con destino a la Subsecretaría de Defensa (las iniciativas aún después serían remitidas al Observatorio de la Vida Militar).

En resumen, las iniciativas y quejas llegan «más allá» del Jefe de Unidad y exigen que se tomen medidas al respecto o en su caso que se justifique el motivo por el que no se ha podido dar solución al asunto planteado por el militar.

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